
El cura herido de dos escopetazos continúa internado en grave estado
El sacerdote Carlos José Sala, de Máximo Paz, fue atacado el sábado por la noche en un confuso incidente y su estado es crítico. Su cuadro se fue complicando y está bajo estricto control médico.
Tal como informó SUR Multimedios, el pasado sábado, alrededor de las 20.30, en un violento y confuso incidente, el cura de Máximo Paz, Carlos José Sala, de 61 años, fue herido de dos disparos de escopeta en la intersección de la Ruta Provincial 90 y uno de los accesos a Santa Teresa. Según sus primeras declaraciones, el violento incidente ocurrió cuando se detuvo a orinar en esa zona rural y, al descender de su Chevrolet Onix azul, fue abordado por dos hombres encapuchados que pretendieron asaltarlo y le dispararon.
“Herido, Sala llegó hasta una estación de servicios Shell ubicada sobre la Ruta 18, donde pidió auxilio a los empleados, según consta en las actuaciones del personal de la Comisaría 4ª de la Unidad Regional VI, del departamento santafesino de Constitución. De acuerdo a los testimonios recolectados por la Policía provincial, el hombre llegó lúcido a la estación, con la ropa ensangrentada y en estado de desvanecimiento”, informó el portal Aire Libre Acebal.
El sacerdote fue trasladado al Hospital Samco de nuestra ciudad, donde fue sometido a una rápida intervención quirúrgica y quedó internado. Uno de los primeros partes médicos señalaba que “Ingresó el sábado 5 de octubre a las 22.00 horas, por herida de arma de fuego en zona abdomino-pélvica. Ingresó a quirófano, donde se constataron 32 perforaciones en intestino delgado. Recibió transfusión de sangre y pasó a UTI. Está conectado a asistencia mecánica respiratoria, con inotrópicos para sostén de tensión arterial. Diuresis conservada, afebril a la fecha, en espera de evaluación por el servicio de Cirugía”.
En tanto, el miércoles su situación se agravó y el parte médico indicaba que el paciente “fue evaluado por cirugía y se decidió su reintervención quirúrgica debido a sospecha de dehiscencia de suturas intestinales. Se realizaron suturas, toilette de cavidad abdominal y se dejó la herida quirúrgica abierta. Sigue conectado a respirador, con inotrópicos, afebril y presenta compromiso de la función renal”.
Ayer, el estado no había variado y desde el hospital agregaron que cursaba el quinto día de triple plan antibiótico y sería reevaluado en la fecha por cirugía.
Ataque y no robo
Al cierre de nuestra edición no se habían registrado mayores novedades en la investigación, ya que para ello es vital la declaración del sacerdote ante la Fiscalía. Por el momento, los únicos indicios de lo acontecido los brindó la propia víctima a quienes lo asistieron en una primera instancia, aunque algunos de sus dichos solo aportaron más confusión al caso.
“Uno de los agentes que se hizo presente en el lugar entrevistó al cura, quien comentó que venía con su auto por la Ruta 90 rumbo a Rosario, cuando detuvo la marcha cerca del acceso a Santa Teresa. Sala afirmó que al bajar del vehículo fue abordado por dos sospechosos encapuchados que lo tiraron al suelo y forcejearon para robarle. No obstante, indicó que logró volver a su auto para irse del lugar. No pudo recordar en qué momento lo balearon. Consultado sobre si llevaba dinero, el párroco dijo que tenía 80 mil pesos que había recolectado como donaciones”, sintetizó Aire Libre.
Dinero y celulares
El caso está rodeado de misterio, pero también de datos objetivos que llevan a considerar que es posible que no se tratara de un intento de robo. Según señalaron fuentes policiales a SUR, el sacerdote, antes de ser internado, habría brindado versiones distintas de lo sucedido, algo que se podría adjudicar al estado de shock, pero también habría pedido que no se convocara a la Policía. Este último dato es uno de los que llama la atención de los investigadores.
Otro dato relevante es que dijo que llevaba 80 mil pesos, pero en el auto se encontraron poco más de 299 mil, distribuidos en dos billeteras. Así como también se hallaron dos celulares que la fiscal Analía Saravalli ordenó secuestrar, y el miércoles fueron enviados a peritar. Dos teléfonos, dos billeteras; esto también abona la hipótesis de que, al momento del ataque, el sacerdote podría haber estado acompañado de otra persona, aunque en las billeteras solo se encontró dinero y no documentos que pudieran corroborar este supuesto.
Entre los objetos que se encontraron en el auto, además de los celulares y las billeteras, había un maletín de color gris, un par de zapatillas negras y documentación varia. También se habrían hallado dos pastillas de lo que sería sildenafilo (viagra). Por ahora, no se puede certificar si todo ello pertenece al sacerdote o a otra persona. El caso sigue envuelto en el misterio.